Sevilla es mucho más que un color especial, y es que entre sus calles se puede disfrutar de arte y literatura casi en cada rincón. Murillo, Béquer e incluso Washington Irving se pueden esconder en la historia de Sevilla, pero sin duda el gran conocido es el Príncipe de los Ingenios y hoy, nos toca hablar de él. Un consejo: No pierdas de vista los azulejos.
La España Cervantina y prudente
Viviendo en la España de Felipe II y Felipe III, y nacido en Alcalá de Henares, el madrileño Cervantes disfrutaría de la hegemonía española en Europa, pero tendría que hacer frente a un gran problema: La economía, en el que se verá envuelto y acabaría sus días en Sevilla.
El vellón de plata fluctuaba en su valor. Por primera vez fue acuñado en 1599, siendo este de cobre puro y distribuido en grandes cantidades, mientras que ya en 1603 se acuñó por el doble de su valor oficial. Si a todo esto mezclamos que también acabaría circulando gran cantidad de monedas de vellón falsificado, mezclado con plata ( 92% en 1640), el lucrativo negocio dificultaba la labor de los recaudadores.
Precisamente, nuestro Miguel de Cervantes, tras haber participado en Lepanto, apoyando las tropas de Diego de Urbina y Juan de Austria contra los turcos (y perder su mano en la contienda); tras duro cautiverio en Argel que le serviría como inspiración para algunas de sus obras (El trato de Argel o La Galatea) regresaría a Sevilla allá por el 1587.
No mejoró en Sevilla y con el tiempo la fortuna del escritor. Tras haber sabido de la expedición naval contra Inglaterra, Cervantes consiguió un empleo de comisario, encargado del suministro de trigo y aceite a la flota, así como recorrió la campiña para requerir el cobro en las mismas especias que la Corona reclamaba esta vez a los propietarios de los cultivos.
En estas pesquisas, el ya casi frustrado escritor visitaría Morón de la Frontera, Carmona, Arahal, Marchena, Paradas y, por supuesto, la capital hispalense. Solo 10 años después, en 1597, acusado entre deudas y fraudes en estas recaudaciones y requerimientos, Cervantes ingresó en la Cárcel Real de Sevilla, pero tantos lugares dejaron tal huella en el escritor, que le sirvieron para retomar su amor por las letras e inmortalizar en obras como El coloquio de los perros, La española inglesa y sobre todo, Rinconete y Cortadillo.
Además de su obra más famosa, de la que se dice que empezó a escribir los primeros capítulos en la cárcel sevillana El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Si bien es verdad que en Sevilla se refleja el sol en sus azulejos más que en ningún otro lugar, puede que algún destello nos lleve sobre los pasos del escritor. Entre 20 y 25 placas se hace referencia a una de sus novelas ejemplares más conocidas, Rinconete y Cortadillo y algunas otras para conmemorar los 300 años de su muerte.
Las placas y algunas menciones al escritor se encuentran en:
Honrando la vida del escritor en Sevilla
Patio de los Naranjos Cervantes, escribió el famoso soneto, que comienza con: Vive Dios, que me espanta esta grandeza.
Avenida de la Constitución se alojó Cervantes un tiempo en una casa, que fue posada de su grande amigo Tomás Gutiérrez.
Referidas al Quijote y al Coloquio de Cipión y Berganza o el Coloquio de los perros
Calle Entre Cárceles, cerca de Sierpes donde un monumento conmemora la estancia en la Cárcel Real y su inspiración en ella para el Quijote y la casa de Pierres Papin
Cuesta del Rosario, La Costanilla, (denominada así desde el siglo XV) que va desde Francos a Pescadería, que aparece en mención a una de las tres cosas que el rey tenía por ganar en Sevilla
Puerta de la Carne, hallamos otro de los azulejos que menciona el Matadero, una de las tres cosas que el rey tenía por ganar en Sevilla.
Calle de la Caza, una de las tres cosas que el rey tenía por ganar en Sevilla.
Calle Laraña, Iglesia de la Anunciación.
Rinconete y Cortadillo
Catedral de Sevilla, Puerta del Perdón en Calle Alemanes, otro fragmento recuerda la ya mencionada obra cervantina
Arquillo del Ayuntamiento
Plaza Virgen de los Reyes, junto a la Giralda
calle Santo Tomás, junto a la Torre Abd-el-Aziz, menciona el arquillo del Alcázar
Postigo del Carbón, donde se ubicaba la Puerta de la Aduana.
Plaza de la Alfalfa, zona de la pescadería en la Novela Ejemplar
Calle Troya de Triana, como el lugar de la casa de Monipodio